Los primero pioneros en la rama de la
psicología de la educación fueron nada
más ni nada menos que William James quien
pensó que los estudios que se realizaba en los laboratorio no llegan a
tener el valor que posee la experiencia de un salón de clase y que es a esta la
que se debe observar y a partir de ella elaborar teorías.
De
1859 al 1952 encontramos a John Dewey el cual consideraba al niño como
“un aprendiz activo”, su ideal consiste en que el niño aprende realmente
haciendo, experimentando y investigando. Considera al niño un todo un sujeto
que debe ser formado no solo académicamente sino para la vida, como pensar y
adaptarse al medio, crear ciudadanos críticos.
El tercer pionero en esta ciencia
es E.L.Thorndike el primero que le da
una base científica a el aprendizaje. Él fundamentaba que la escuela debe ser
promotora del pensamiento razonado. Fue reconocido por realizar estudios
detallados sobre el aprendizaje. Sin duda hay cientos de manera de lograr una
enseñanza efectiva y de llegar a nuestros educandos. Dado la heterogeneidad que
encontramos en un salón de clase se debe dominar la mayor cantidad de
perspectivas y estrategias posibles para llegar a cada uno de nuestros alumnos
y ser flexible en su aplicación, no siempre las cosas salen como uno lo
planifica. También se debe tener un conocimiento fluido del tema a dar, una
comprensión profunda del mismo es indispensable. Y por ultimo y esencial es el compromiso y la motivación,
esta ultima nunca deberá faltar en un docente que se presente ante un grupo a diario.
Describimos a la psicología de la
educación como la rama de la psicología que se especializa en el estudio de la
enseñanza y el aprendizaje en los escenarios educativos. Tiene como
peculiaridad que se investiga donde se produce el fenómeno
enseñanza-aprendizaje, se intenta a través de los conocimientos y teorías
adquiridas mejorar el rendimiento de los alumnos y obtener de estos el máximo
provecho. Se debe destacar que es una ciencia que aporta a otras ciencias como
lo son la sociología, la didáctica, etc. Tiene su origen en la convención
profunda de que la educación y la enseñanza pueden mejorar sensiblemente mediante la utilización
adecuada de los conocimientos psicológicos.
Existen muchas discrepancias sobre
cómo debe ser aplicado o a que aspectos se debe aplicar la psicología. A partir
de la unión de dos dominios diferentes
individuales, por un lado el del desarrollo, el aprendizaje y las diferencias
individuales, la psicología científica y por otro lado el bienestar humano y el
reformismo social de la política, la economía y filosofía.
A partir de siglo xx se deja de lado
el reformismo social y se busca fundamentalmente “los parámetros fundamentales
de aprendizaje” “el refinamiento de sus elaboraciones teóricas”, hasta finales
de la década de los 50 la psicología de la educación aparece como una disciplina
con mayor peso en las investigaciones educativas “la disciplina maestra”.
Sin embargo, empieza a decaer como
consecuencia del choque de sus teorías teóricas, está intento buscar soluciones
a todos los problemas educativos. Está ciencia comienza el siglo en la sima y
lo termina compartiendo este lugar con otras ciencias de igual importancia para
la educación, lo que la obliga a replantearse sus principios fundamentales, su
manera de encarar los problemas, su alcance y limitaciones. La psicología de la
educación estaba sufriendo una crisis de identidad lo que multiplica las
críticas y autocríticas.
Se podría dividir la historia de la
psicología en tres fases:
La primera que va hasta mediados de
siglo, en la que predomina una relación unidireccional. La fase en la que
domina la concepción de la psicología aplicada a la educación. En esta existe
la creencia de que el conocimiento científico es el único que puede abordar de
forma científica las cuestiones educativas.
A one-way street (según Mayer): donde
los psicólogos deben ocuparse fundamentalmente de investigar los procesos de
desarrollo y aprendizaje y poner los resultados a disposición del encargado de
aplicarlo en el aula.
A partir de mediados de siglo se hace
evidente que el optimismo es demasiado y empiezan las críticas. Los psicólogos
se refugian en laboratorios, concentrados en refinar sus teorías. La psicología
y la enseñanza entran en una fase de desconexión.
Por último y la fase que perdura hasta
hoy, empieza en la década de los 60. En esta la relación educación y psicología
es bidireccional: los retos y los problemas educativos establecen la agenda de
investigación basándose en problemas reales de
personas reales. Y recíprocamente, mediante el desarrollo de teorías
útiles y relevantes desde el punto de vista de la educación, la psicología proporciona a la educación las bases
necesarias para adoptar decisiones fundamentalmente en el campo de la práctica.
Esta fase corresponde a la concepción de la psicología como disciplina puente.
No hay comentarios:
Publicar un comentario